Pese a su lema de “kirchnerismo Nunca Más”, el Gobierno pactó con los K los últimos ascensos de diplomáticos


Una vez más, la Cancillería vuelve al centro de la negociación política porque a pesar de su lema de campaña “kirchnerismo Nunca Más” y “Riesgo kuka”, el gobierno de Javier Milei negoció con el bloque K y con el peronismo del Senado los últimos ascensos de diplomáticos correspondientes a los años 2024 y 2025, relegando sobre todo a los independientes y también a los que tenían afinidad con la UCR y el PRO. Las listas se tratarán este jueves 16 de abril en la Comisión de Acuerdos del Senado, según el sitio web de la cámara alta del Congreso.
Un embajador senior jubilado y “perseguido” en su momento por razones ideológicas cuando el kirchnerismo acentuaba el esquema de polarización declaró a este diario: “Los diplomáticos kirchneristas se nos ríen en la cara. Ascienden cuando son gobierno y ascienden cuando son oposición. Es desmoralizante para las generaciones más jóvenes que quieren hacer carrera en base al mérito y no la militancia”.
La mayor preocupación de los legisladores del PRO, la UCR y de algunos de LLA es que están ascendiendo a los rangos superiores a diplomáticos militantes kirchneristas muy jóvenes, que de esta manera estarán conduciendo la política exterior argentina los próximos 25 años, teniendo en cuenta que un embajador se jubila a los 70 años.
Este acuerdo entre los dos extremos del espectro ideológico habría sido concluido en 2025 a espaldas de los senadores del PRO y de la UCR, indicaron fuentes parlamentarias consultadas.
Los ascensos de diplomáticos correspondientes a los años 2024 y 2025 está generando un fuerte descontento dentro de la Cancillería entre quienes fueron relegados y les tocaba ascender por antigüedad y mérito. Más aún, hay conversaciones con legisladores con diálogo en la Casa Rosada para intentar rever algunos casos.
Según un listado que tiene este diario están para ascender al rango máximo que aspiran los diplomáticos, entre otros, Fernando Brun, secretario de Relaciones Económicas Internacionales, hombre de Gustavo Béliz en la Casa Rosada durante el gobierno de Alberto Fernández, pero a quien le demoraron el ascenso en su momento. Condujo la embajada en Alemania, hasta que Karina Milei, la hermana del presidente y secretaria general, se encandiló con él en Berlín. Ocupa el cargo actual desde que Gerardo Werthein fue ministro.
Otro ascenso ligado fuertemente a diplomáticos comprometidos con el kirchnerismo es, por ejemplo, el de Santiago Villalba, ex cónsul en Nueva York, hoy director de Límites y Fronteras, y siempre con perfil mediático muy bajo. Fue Director de Europa Oriental durante el gobierno de Cristina Kirchner, e impulsor de la firma de la Asociación Estratégica Integral con Rusia en 2014. Sus colegas no lo quieren por el supuesto armado de ”listas negras”, pero Clarín no lo pudo comprobar.
Luego, en el pelotón de ascensos desde consejeros a ministros de segunda se estima que alrededor del 70% de ellos son funcionarios de carrera formados y vinculados a la dogmática militancia K, que incluso moldeó el Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN), hoy muy golpeado por los libertarios en sentido contrario. Hasta causó escozor la idea que tenían de cerrarlo y hasta de tercerizarlo por vía de una universidad privada al estilo de los cursos de inglés que ofrece en Cancillería la esposa del ministro Federico Sturzenegger. Algunos de esos diplomáticos son hoy incluso destacados referentes de este movimiento dentro de la carrera.
También se puede nombrar a la ex directora de Derechos Humanos del Ministerio, quien tuvo una destacada labor como impulsora de la perspectiva de género y de la Campaña por el Derecho a la Identidad durante la presidencia de Alberto Fernández. Se trata de Cecilia Meirovich, responsable de llevar la doctrina del lawfare a las Naciones Unidas en 2023, cuando el entonces Secretario de Derechos Humanos Horacio Pietragalla Corti acusó al Poder Judicial de estar aliado a legisladores, empresarios y periodistas para proscribir a Cristina Kirchner.
Igualmente llama la atención el ascenso del ex Director de Consejería Legal, Gabriel Herrera, que utilizó su cuenta de X en octubre de 2019, luego del triunfo de Unión por la Patria, para publicar “Volvimos mejores y vamos a ser mejores!” con los dedos en V. También difundía el hashtag #LulaLivre y “24 de marzo – Memoria, Verdad y Justicia”.
Pese que no estaban con él, varios de los ascendidos firmaron una solicitada en 2023 a favor de la candidatura presidencial del ex ministro Sergio Massa, y participaron de marchas pidiendo la liberación de Cristina Kirchner.
Hoy, como ocurría en el pasado con el kirchnerismo más duro pero a la inversa, fueron dejados de lado los diplomáticos vinculados con el PRO, la UCR, los de la gestión de la ex canciller Diana Mondino e incluso funcionarios de carrera sin vínculos políticos o lugares especiales pero que tienen más antigüedad y han cumplido funciones más relevantes en el exterior y en la Argentina.
Según las fuentes parlamentarias consultadas, las listas actuales son las mismas que envió el ex canciller Werthein, hoy muy distanciado de los hermanos Milei. Se confeccionan en equipo con el ministro y la Junta Calificadora integrada por diplomáticos que el nombró. Vale recordar que Quirno nunca cambió el gabinete y la cúpula que heredó del empresario.
La ley del Servicio Exterior exige una antigüedad mínima de tres años en cada categoría para ascender. A diferencia de la carrera militar, si se asciende a una promoción más junior, eso no implica que la promoción anterior deba pasar a retiro.
Eso es lo que generó arbitrariedades en los ascensos que hizo que en ocasiones los diplomáticos más junior, sin experiencia, ascendieran mucho antes que los más antiguos. También son los más dóciles ante el poder porque de lo que hagan depende su ascenso sobre todo en Argentina, donde la diplomacia está muy vapuleada por el poder de turno. Los manejos son tan arbitrarios que por ejemplo en la actual lista para ascender a ministro de primera hay un diplomático del gabinete del Canciller que ascendió en 2024 en forma retroactiva al año 2022, y vuelve a ascender este año en forma retroactiva al año 2025. Su carrera podría considerarse meteórica en términos políticos pero no meritocráticos.
Fuente: www.clarin.com



